Abro los ojos en la habitación blanca, como si hubiera despertado de un largo, pesado pero agradable sueño; haciendo conciencia de mi alrededor y al compás de la melodía, reconociendo los objetos que no pertenecen a esta; es así como te encuentro, o al menos algunas señales de ti y me impresiona cómo es posible que del sueño estas mismas hayan llegado hasta aquí, al detenerme a descubrir mi distracción me sorprende que la causa seas tú.
Sin embargo aún no distingo si este sentimiento corresponde a permanecer en este lugar
¿y quién lo sabe? Si solo nosotros hemos notado que está presente justo hoy, justo aquí.
Ya no actúas como el veneno, como epidemia que de poco a poco aumenta hasta arrasar.
Me equivoque, no fuiste droga porque nunca me hice adicta a ti, ni enfermedad letal que destruyera mi ser.
Y estos días he comprendido que no te necesito, porque te quiero y porque te quiero guardo un poquito de esencia de ti.
Anakaren Ameyali εïз

